Durante muchos años los musicoterapeutas han observado que niños y adultos con discapacidad  responden más positivamente a la música que a otras estrategias educativas y terapéuticas.

De hecho, la utilización de la musicoterapia con pacientes con discapacidad ha crecido más rápidamente que con cualquier otra población.

Las personas con discapacidad  tienen aptitudes y gusto para la música, el movimiento y buen sentido del ritmo, así como una gran receptibilidad, lo que les hace un colectivo idóneo para realizar sesiones de musicoterapia con resultados muy positivos.  

La música es apta para su aplicación terapéutica en cualquier tipo y grado de discapacidad, pues se puede adaptar a cualquier situación personal.

Desde la musicoterapia, se pueden trabajar los siguientes objetivos terapéuticos con personas con discapacidad:

  • Estimulación de las capacidades cognitivas y psicomotrices.
  • Rehabilitación de la memoria y niveles de atención.
  • Rehabilitación de las técnicas de ejecución y resolución de problemas.
  • Favorecer el descubrimiento de distintos modos de comunicación no verbal.
  • Proporcionar una estimulación que contribuya a reducir la ansiedad y a orientar a la persona en su entorno.
  • Proporcionar estrategias de expresión y comunicación alternativas.
  • Estimulación multisensorial.
  • Control de la respiración.
  • Mejorar la coordinación, el control psicomotriz y el equilibrio.
  • Fomentar la relajación y la calma.
  • Fomentar las actitudes de cuidado y mimo hacia el propio cuerpo.
  • Experimentar la interacción social.
  • Abrir canales de comunicación tanto consigo mismo como con los demás.
  • Fomentar actitudes sociales adecuadas: cooperar, esperar turno…
  • Favorecer la autonomía del afectado, su bienestar y su autoestima.